Ejemplos de entrevista

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¿Cómo definimos una entrevista?

Una entrevista es un diálogo inquisitivo e interesado entre dos personas dónde el protagonista es la persona entrevistada. Es inquisitivo porque una persona pregunta y trata de averiguar una información determinada del entrevistado, que es quién responde a las cuestiones. Y es interesado porque las preguntas tienen un objetivo concreto que puede ser conocer al personaje entrevistado, recabar una información determinada, averiguar si es apto para un puesto de trabajo… Ejemplos de entrevista son las entrevistas periodísticas, las entrevistas de trabajo o las entrevistas médicas.

Las entrevistas pueden ser privadas o públicas. Ejemplos de entrevistas privadas son las que se producen entre un médico y su paciente para conseguir los datos necesarios para su expediente confidencial. Las entrevistas públicas son aquellas dónde a parte del entrevistador o entrevistadores y el entrevistado existe un tercero, la audiencia a la que va dirigida. Ejemplos de entrevistas públicas son las entrevistas periodísticas.

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¿Cómo se formulan correctamente las preguntas de una entrevista?

Las preguntas formuladas deben de cumplir una serie de puntos para poder obtener una información correcta acorde con lo esperado. Deben de ser:

–          Formuladas de un modo claramente entendible por la persona entrevistada y por la audiencia a la que van dirigidas. No deben de contener términos confusos o que puedan resultar ambiguos.

–          Cortas y concisas. Es mejor realizar muchas preguntas cortas referidas a un solo tema para que el entrevistado se centre en lo que queremos saber. Una pregunta demasiado larga o que contenga demasiados temas puede hacer que la persona divague o deje sin respuesta temas importantes.

–          Interesantes o relevantes. Deben de tener un objetivo concreto y ser relevantes para este objetivo. También tienen que despertar y mantener el interés del público si van dirigidas a una audiencia.

–          No deben de ser improvisadas. Las preguntas deben de estar previamente redactadas, aunque debemos de tener presentes las respuestas del interlocutor ya que al respondernos a algo puede abrir una nueva vía de preguntas o responder por adelantado a preguntas que teníamos previsto realizar.

–          Agrupar las preguntas por temas. No es bueno dar saltos en los temas, si queremos conocer la opinión de un personaje sobre problemas sociales, realizaremos todas las preguntas que tengamos sobre ese tema antes de pasar a otro.

Comportamiento del entrevistador durante la entrevista

Un buen entrevistador tendrá en cuenta determinadas normas a la hora de interrogar a la persona:

–          Las entrevistas deben de ser pactadas. Ambas partes deben de tener motivación e interés para realizarla.

–          Se intentará que en todo momento el entrevistado se sienta cómodo para que se abra con más facilidad y obtener más información.

–          No se interrumpirá al entrevistado de forma gratuita, pero si se le guiará si se desvía del tema o se le pedirá que aclare algo que ha comentado si lo consideramos necesario.

–          Se debe de permitir que el entrevistado haga las aclaraciones pertinentes y no se harán conclusiones sin permitir una matización. Es decir, se evitará concluir una entrevista con frases del tipo “Queda claro que el concejal desconoce al auténtica realidad social de su ciudad” o “El señor Martínez afirma que ha pagado sus impuestos pero es algo que no tenemos claro los ciudadanos”.

Transcripción de una entrevista

Si queremos transcribir una entrevista en un artículo escrito, cómo los ejemplos de entrevista que vemos a diario en los periódicos y revistas, hay ciertos pasos que debemos de seguir:

–          Comenzaremos por una introducción. En ella podemos comentar, si es importante, como nos encontramos al personaje, su apariencia y la impresión que nos dio al recibirnos: si está nervioso, tranquilo, si parecía preocupado etc. Siempre en relación con la entrevista.

–          Cuando escribamos las respuestas del personaje deben de ser fieles a lo dicho originalmente. Podemos y debemos omitir expresiones como: “Uhmm” “bueno” “Eh” y similares. Podemos incluir entre paréntesis y apreciaciones personales o comentarios que ayuden a interpretar la información (en este momento, al recordar a su padre fallecido, Juan se emociona y sus ojos se llenan de lágrimas que trata de contener).

–          Si se trata de respuestas muy largas pueden acortarse pero siempre respetando el sentido de la respuesta. Se puede indicar que se ha hecho un corte escribiendo (…), aunque no es necesario. No se realizará ningún corte que pueda llevar a tergiversar el sentido de las frases.

–          Una vez escrita la entrevista, en un punto aparte, podemos comentar nuestras impresiones sobre el sujeto y sus respuestas dejando claro que es una apreciación personal o aportando pruebas si queremos demostrar, por ejemplo, que algo que ha dicho no se corresponde con la realidad.