Cómo hacer una conclusión.

En los apartados anteriores hemos revisado cómo se estructura un ensayo, cómo elegir temas para el mismo, delimitándolos, cómo se hace una introducción y cómo podemos hacer el desarrollo o la argumentación del ensayo. Ahora es tiempo de que aprendamos cómo hacer una conclusión.

Respecto a la conclusión, Claudia Liliana Agudelo Montoya, a quien hemos citado anteriormente, nos dice que:

ella puede ofrecer información explícita nueva

¿Cómo hacer una conclusión?

La conclusión, en sí, consta de dos partes: la recapitulación de la hipótesis e ideas desarrolladas durante el cuerpo del ensayo, los argumentos (ya sean a favor o en contra); y la idea final, reflexión o punto de vista, que proponga al lector una interpretación de los resultados obtenidos a lo largo del ensayo.

Algo que debemos tomar en cuenta, y que es esencial al momento de aprender cómo hacer una conclusión, es retomar la hipótesis y la pregunta principal que nos llevó a formularla, pero sin repetirlos, cosa que comprenderemos cómo realizar enseguida, al hablar de la recapitulación de ideas, y que nos funcionará para no parecer repetitivos ni fastidiar al lector.

Es importante que, al momento de recapitular las ideas principales del ensayo, busquemos no repetirlas de manera idéntica, o con la misma extensión con que las expusimos. Aprovechemos que, en la mente del lector, esas ideas siguen teniendo una vigencia temporal casi inmediata para, solamente, propiciar con unas pocas palabras su resurgimiento. Por ejemplo, si hablamos de que los calcetines fueron creados en una época remota, justo después de los guantes, y se utilizaban sólo en invierno, pues el calzado nació siglos antes y no se juzgaban necesarios todavía, podemos remitirnos simplemente al “tiempo en que aparecieron los calcetines”, sin hacer mención de fechas ni suposiciones respecto a su origen. Hay que buscar la mejor manera de recapitular, con el menor número de palabras que podamos (pero con claridad), el cuerpo entero del ensayo pues, si un argumento está fuera o quedó sin relación con la idea concluyente, quedarán, como dicen, “cabos sueltos” y el ensayo perderá credibilidad. Debemos tomar en cuenta que los argumentos se van sumando conforme avanza el ensayo y si, por ejemplo, el argumento número tres que utilicemos es resultado de los dos primeros argumentos, podremos sólo recapitular este último. Sin embargo, hay que tener cuidado de que ese argumento, que sintetiza a otros dos, los refleje o contenga implícitos.

Otro punto importante que debemos tomar en cuenta es que no debemos introducir nuevos argumentos en la conclusión. Lo que debemos introducir en ella es una reflexión, un comentario final, nuestro punto de vista, respecto a los resultados de nuestro ensayo. En este sentido, siendo un ensayo libre, buscaremos que nuestro ensayo, para tener mayor influencia en los lectores, concluya con un aspecto que sea cercano a lo universal, y no a lo particular. Si, por ejemplo, hablamos de la tristeza y las lágrimas de cocodrilo, buscaremos concluir con afirmaciones no en primera persona, sino que incluyan al lector también: “Y si con las lágrimas de cocodrilo nuestro corazón no se limpia de ponzoña, es bueno llorar de tristeza, como también lo es llorar de felicidad”. Y no: “Y si con las lágrimas de cocodrilo mi corazón no se limpia de ponzoña, es bueno que llore de tristeza, como también lloro de felicidad”.

(El desarrollo de los tres párrafos anteriores surgió de los puntos señalados en el siguiente texto: Writing Skills for Accounting Students.)

Recordemos, ahora que aprendimos cómo hacer una conclusión y tenemos ya las bases sentadas de cómo hacer un ensayo bien, en su totalidad, que lo más importante es el lector, y si éste no es tomado en cuenta a la hora de realizar nuestros trabajos, es posible que tampoco se nos tome en cuenta para ser leídos de manera atenta.

pedro1

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  1. […] El ensayo consta de tres partes fundamentales: introducción, desarrollo y conclusión. […]

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